lunes, 21 de enero de 2013

"Yo hago mi trabajo" o la insolidaridad del personal funcionario de la Universidad

 

Un funcionario de los Servicios Jurídicos de la Universidad Carlos III difama al delegado de la sección sindical de CNT durante el juicio, mientras que algunas trabajadoras del departamento de Recursos Humanos se personan con la intención de declarar en contra del trabajador despedido. 


El pasado lunes 14 de enero se celebró en el Juzgado de lo Social nº 6 de Madrid el juicio de nuestro compañero Javier, delegado de la sección sindical de CNT, contra la universidad Carlos III de Madrid. En él se pidió ante la jueza Elena Bornaechea la consideración de su despido como nulo y por lo tanto la readmisión inmediata del trabajador en su puesto. El abogado laboralista de la CNT, Juan de la Lama, insistió en el carácter fraudulento de los siete contratos que encadenó consecutivamente el trabajador durante los casi cuatro años que estuvo vinculado laboralmente a dicha insitución. Una vez autorizado legalmente el encadenamiento de por vida de los contratos temporales con el Real Decreto-ley de Medidas Urgentes para la Promoción del Empleo de los Jóvenes del PSOE, de 30 de agosto de 2011, y la subsiguiente Reforma Laboral del PP, de 10 de febrero de 2012, uno de los pocos argumentos jurídicos que quedan para poder reclamar la improcedencia de un despido de este tipo es que la naturaleza de la obra y servicio para la que el trabajador es contratado no se ajusta al verdadero trabajo que el empleado desempeña. En otras palabras, que el trabajador no está haciendo ninguna tarea puntual y finita en el tiempo, sino que se le está utilizando como mano de obra obsolescente, igual que si fuera un ordenador o cualquier cacharro sustituible por otro semejante el día que ya no hace falta o consume más de lo indicado. 

A pesar de los sucesivos hachazos a los derechos de los trabajadores que hemos vivido en los últimos años, todavía el contrato temporal o por obra y servicio es legalmente una "irregularidad" cuya necesidad y objetividad el empleador tiene la obligación de demostrar cuando hay una demanda por despido improcedente o nulo. En el caso de nuestro compañero, y de tantos otros trabajadores precarios que llenan las universidades públicas de nuestro país, el hecho de que las tareas que desempeñó trascendían las señaladas en el objeto de la obra descrita en sus contratos es más que evidente. Durante más de tres años, nuestro compañero realizó indistintamente las tareas de gestión de dos proyectos de investigación, a las que a veces se sumaban labores de traducción, preparación de clases y "recados" para los profesores de mejor pedigrí del Departamento de Economía de la Empresa. Sin embargo, en los contratos que fue encadenando consecutivamente desde diciembre de 2008 hasta julio de 2012, lo que aparecía en el objeto de la obra para la que había sido contratado era, o bien "tareas de gestión para el proyecto INNOMARK", financiado por la Comunidad de Madrid, o "tareas de apoyo a la investigación para el proyecto La gestión de la innovación", financiado por el Ministerio de Educación. Su relación laboral no era por tanto puntual ni se ceñía a una obra y servicio determinada. Esa es simplemente la excusa que utilizan estas instituciones para tener una buena bolsa de trabajadores precarios, baratos y fáciles de despedir, que sirvan para hacer el trabajo sucio que el personal funcionario no da abasto para realizar. Y esto mismo que ocurre con el personal vinculado a proyectos de investigación sucede también con los becarios, con el PAS interino, con los profesores asociados y en formación, y no digamos ya con los trabajadores subcontratados para realizar tareas básicas para el funcionamiento de la universidad (limpieza, mantenimiento, restauración, reprografía, etc.), a los que la universidad puede poner de patitas en la calle con una simple llamada al empresario corrupto de turno.

En definitiva, lo que en el juicio planteó el denunciante es que los proyectos de investigación son una fuente de ingresos constante para las universidades públicas, no "obras" concretas a las que se puede vincular personal de quita y pon, al que se puede dar la patada en el trasero en cuanto se termine su período de duración o se acaben esos fondos concretos. Dado que los propios proyectos para los que trabajaba nuestro compañero de CNT continuaron una vez que él fue despedido, las tareas derivadas de su gestión obviamente se las acabaron "comiendo" los administrativos del departamento para el que trabajaba (funcionarios con plaza o interinos) o los sempiternos becarios de turno. Y eso seguirá pasando con los nuevos proyectos que les sigan concediendo, a no ser que los trabajadores precarios y los funcionarios se organicen y digan "basta" a esta situación, tal y como ha estado haciendo nuestro compañero Javier durante estos meses de acciones de visibilización y lucha.

En el juicio, el abogado de la CNT aportó emails que el trabajador intercambió con sus jefes directos y con administraciones, documentos oficiales en los que aparece su firma como gestor de proyectos para los que no había sido contratado, actas oficiales con su nombre, etc., en los que queda suficientemente probado que el trabajador no se dedicaba solo a las tareas que figuraban en su contrato. Por desgracia, no pudo aportar testigos para demostrar que continuó trabajando una vez dado de baja en la Seguridad Social, porque los compañeros de trabajo con los que Javier contactó antes del juicio para que declarasen, al final se vieron atemorizados en su condición de precarios y tuvieron miedo de que, si testificaban a su favor, no les renovasen próximamente como represalia desde la gerencia de la Universidad. En todo caso, sí se presentaron pruebas que deberían ser más que suficientes, como correos electrónicos en los que a nuestro compañero se le seguían encomendando tareas después de haber finalizado su último contrato. El hecho de que el trabajador siguiera en su puesto de trabajo y con un buen puñado de cosas que hacer después de que su relación laboral se hubiera oficialmente extinguido es otra prueba más de que esa relación laboral no era eventual ni se ceñía a unas funciones con una duración determinada en el tiempo. Al trabajador jamás se le comunicó formalmente la extinción de su contrato y tuvo que ser él mismo el que acudiera a buscar su certificado de empresa después de recibir la notificación de baja en la Seguridad Social por medio de un mensaje de móvil desde la Tesorería General.

Incluso unos días antes de su despido, otro catedrático, investigador principal, le ofreció un trabajillo de un mes de duración para redactar un informe relacionado con otro proyecto de investigación diferente. Cuando el trabajador pidió que se le hiciera un contrato, aunque solo fuera de treinta días, desde Recursos Humanos de la universidad le dijeron que sí, que por supuesto, pero que antes tenía que firmar su baja voluntaria del contrato que todavía tenía en vigor. Algo que, de no haber estado informado de sus derechos, le habría hecho perder para siempre su prestación de desempleo, entre otras cosas.

Relatamos todos estos pormenores, no porque desde la CNT nos preocupen especialmente las circunstancias legales en las que nuestro compañero fue despedido o los argumentos de los abogados de uno y otro lado el día de la pantomima del juicio. Sabemos perfectamente que jueces y fiscales pertenecen a la misma casta represiva y son igualmente culpables de la explotación de la clase trabajadora que empresarios, banqueros o jerifaltes de las instituciones públicas. Simplemente lo hacemos para que se sepa un poco más sobre las prácticas ilegales de quienes gobiernan la universidad Carlos III de Madrid y las razones por las que es necesario ser solidarios con quienes alzan su voz contra ellos.

Pues bien, dentro de ese entramado clientelista e inmoral que representa hoy en día la universidad pública española, queremos destacar en esta entrada la figura del abogado de los servicios jurídicos de la Universidad Carlos III que se personó en el juicio en representación de la institución. También podríamos hablar de las funcionarias del Departamento de Recursos Humanos que anduvieron pululando por la sala de espera del Juzgado, seguramente dispuestas a declarar en contra de nuestro compañero en caso de que este hubiera presentado algún testigo. Sin embargo, queremos centrarnos en la figura de este abogado, por el carácter especialmente simbólico que creemos que le acompaña.

Se llama Pedro Manuel del Castillo González, y en las más de tres horas que duró la espera hasta que ambas partes fueron llamadas a la sala de vistas, en varias ocasiones se le escuchó hablando con otros colegas de profesión sobre lo mal que estaba la situación para los funcionarios, sobre lo injusto de los recortes del actual gobierno y la necesidad de hacer algo para defenderse. Todo ello en un espacio lleno de carteles reivindicativos puesto que, como bien sabrán nuestros lectores, los funcionarios de los juzgados madrileños también se encuentran "en lucha" contra los recortes impuestos por la plutocracia del PP.

Durante todo el proceso, incluso durante el infructuoso acto de conciliación, este abogado de la Universidad insistió mucho en presentarse como "funcionario", algo que luego repitió en varias ocasiones durante la vista, tal vez buscando la complicidad de la señora jueza. Sin embargo, su condición de empleado público y antiguo compañero de trabajo de Javier no le impidió despacharse a gusto contra él durante el juicio. Dijo que sus contratos eran perfectamente legales, justificó la multiplicidad de tareas del trabajador alegando la heterogeneidad de los grupos de investigación, aportó correos personales para desprestigiar su trabajo y los motivos de su denuncia, argumentó jurisprudencia a su favor y dijo que si nadie había notificado a nuestro compañero que estaba en la puñetera calle, eso fue porque su último contrato (de tres meses y un día, después de tres años y medio trabajando ininterrumpidamente) era inferior al año, y por lo tanto no había obligación legal de hacerlo. Además, dijo que la finalización del contrato de nuestro compañero se debía a la falta de fondos que recibía la universidad por culpa de la crisis, y para demostrarlo utilizó el hipócrita Comunicado contra los recortes del rector de la Universidad, Daniel Peña, que, como su señoría debía conocer, había sido publicado en los principales medios de comunicación. Y lo que es mucho peor: el abogado de la defensa aseguró que la constitución de la Sección de CNT y las actividades sindicales desarrolladas por el trabajador y sus compañeros afiliados a CNT antes de la fecha del despido eran todo un montaje para luego poder denunciar a la universidad. Entre esas actividades, estaba la denuncia al gerente de la universidad por haber coaccionado a los trabajadores para que notificasen si iban a hacer huelga o no el 22 de mayo de 2012.

A la salida del juicio, el delegado de nuestra sección quiso acercarse al abogado que lo había insultado durante el juicio, antiguo compañero de trabajo suyo. Le preguntó amablemente que quién pensaba que le defendería a él el día que lo despidieran, le deseó sinceramente que a él y a su familia nunca le ocurriese lo mismo y le ofreció con un poco de ironía la solidaridad de la sección sindical de CNT en la UC3M en el desgraciado caso de que aquello le ocurriera. El empleado de la Universidad debió sentir algo de vergüenza y le dijo a nuestro compañero que en verdad a él le hubiera gustado no haber llegado a esta situación, que le habían informado de que nuestro compañero era una persona muy competente y que en el fondo él simplemente se había limitado a "hacer su trabajo".

Por desgracia, esa frase de "yo hago mi trabajo" se la hemos escuchado ya demasiadas veces a los funcionarios de las comisiones judiciales que ejecutan órdenes de alzamiento y desahucian a familias de sus casas, a los sanitarios que desatienden a inmigrantes enfermos sin permiso de residencia, a los jueces y fiscales que encarcelan y torturan a personas inocentes y solidarias, a los antidisturbios que rompen la crisma a quienes se manifiestan por una sociedad más justa. Suponemos que también en la Alemania nazi debió haber gente que les cuestionaba cosas a quienes enviaban a seres humanos a los campos de concentración. Es muy posible que ante la pregunta de por qué hacían lo que hacían, la respuesta no fuera de ninguna complejidad ideológica. Seguramente dirían, como el abogado de los Servicios Jurídicos de la Universidad: "yo es que hago mi trabajo". 

Aparte de la dolorosa frase "yo hago mi trabajo", hay otra frase célebre que hemos escuchado durante estos años a muchos funcionarios de la Universidad Carlos III cuando alguien les critica su inacción o su falta de empatía con el compañero que está más fastidiado que ellos. Es una frase al mismo tiempo maternal y venenosa: "no te quejes, haber estudiado una oposición." ¡Como si pensaran que una fuerza suprema e inmarcesible les tuviera asegurados sus puestos de trabajo y que lo que les ha pasado a sus trescientos y pico compañeros de trabajo despedidos en 2012 es fruto de su desidia o su falta de tesón! ¿Será tan difícil sacudirse ese corporativismo y empezar a pensar que solidarizarse y defender al compañero precario es la mejor forma de asegurar el puesto de trabajo de uno mismo? ¿Es tan complicado romper con los discursos torticeros de empresas de servicios laborales como UGT y CCOO, que en lugares de trabajo como la Universidad Carlos III de Madrid fomentan deliberadamente este tipo de insolidaridad entre funcionarios de carrera y trabajadores precarios? ¿Por qué llaman violentos, arribistas o amargados a los compañeros "que no hicieron oposición" en vez de levantar la voz junto a ellos y reivindicar unas condiciones laborales dignas para todos? ¿Cuánto es el riesgo que un funcionario de carrera asume por no "hacer su trabajo" un buen día de diario?


A nosotros, desde la CNT, no nos parece que sea tanto, y sinceramente cada día nos estrujamos el cerebro pensando cuál es el resorte mental que lleva a una persona a desobedecer las órdenes, perder el miedo, solidarizarse con quien está en una situación más precaria y romper la baraja de este sistema absurdo en el que vivimos.

Nosotros, desde la  CNT, como somos tan radicales, tan violentos y estamos tan locos, seguiremos apoyando a los funcionarios públicos de este país en la defensa de sus puestos de trabajo y en la lucha contra los recortes laborales que les imponga cualquier gobierno.

Y eso que el delegado de la sección de CNT en la UC3M, después de lo que dijeron de él el otro día en el juicio, últimamente viene a nuestras asambleas a pedirnos por favor que dejemos de hacerlo.


lunes, 10 de diciembre de 2012

No a los recortes, no a los rectores


Hay que tener mucha cara dura. El pasado miércoles 5 de diciembre el rector de la Universidad Carlos III de Madrid, Daniel Peña Sánchez de Rivera y Bambolla, envió un correo a todos los trabajadores de la Universidad invitándoles a una “acción conjunta”, la lectura de un comunicado para “mostrar nuestro rechazo a los recortes presupuestarios que venimos sufriendo y que se van a acentuar en los próximos Presupuestos Generales del Estado.”

Entre los invitados a tan valeroso evento no estábamos, sin embargo, los más de trescientos trabajadores precarios despedidos por él desde enero de este año. Tampoco los cientos de empleados que desempeñan tareas básicas y que están subcontratados por empresas de rapiña (Grupo Norte, Soldene, Copy Red, Grupo Arturo, Clevisa, Viajes El Corte Inglés, etc.), ni los becarios que hacen el trabajo de profesionales a cambio de 300 euros de mierda, ni los estudiantes que se han tenido que ir de la universidad porque sus familias no han podido afrontar la brutal subida de tasas que él mismo exigió delante de los rectores de la CRUMA.

En la Sección Sindical de CNT en la Universidad Carlos III habíamos conocido ya bastantes episodios de hipocresía de este señor que desearía ser marqués, o conde. Ya le vimos prometiéndonos una reunión para hablar de la readmisión de un compañero que nunca cumplió, le vimos enviando a la Policía Nacional dentro del campus de Leganés para disolver un piquete sindical, le vimos amenazándonos con denuncias por agresiones físicas y verbales por defender nuestra dignidad de trabajadores solidarios, le vemos todo el día pavoneándose con sus amigotes de empresas, bancos y mafias políticas en actos protocolarios, conferencias y cenas de gala. Pero la convocatoria de una concentración para protestar contra los recortes impuestos por sus enemigos íntimos del PP ya supera con creces nuestras expectativas. Convocar a sus trabajadores para lavarse públicamente la cara y las manos ante los próximos despidos con los que va a poner en riesgo la vida de decenas de familias el próximo 31 de diciembre, es algo que no estamos dispuestos a pasar por alto.

Para los más legalistas, habría que recordar que la autonomía universitaria, según el artículo 2 de la LO 6/2001, comprende “la selección, formación y promoción del personal docente e investigador y de administración y servicios, así como la determinación de las condiciones en que han de desarrollar sus actividades, y la elaboración, aprobación y gestión de sus presupuestos y la administración de sus bienes.” Es decir que, en la práctica, las universidades públicas tienen plena potestad para contratar a su personal, determinar sus condiciones de trabajo y elaborar sus presupuestos. O lo que es lo mismo, si un equipo rector decide pensar verdaderamente en sus trabajadores en vez de en sus ránquines o en sus farándulas, existen múltiples herramientas para que nadie se quede en la calle.

Para los que todavía creen que la situación de precariedad que estamos viviendo se debe a una crisis macroeconómica, no a una estafa a todos los niveles (incluido el que tenemos más cerca), y que entre todos tenemos que apretarnos el cinturón, les diríamos que sólo con lo que esta universidad se gasta cada año en publicidad institucional, en el nuevo campus-mercado de Puerta de Toledo, en complementos retributivos para catedráticos, profesores titulares afines o cargos de alta gestión fuera de convenio, en regalar dinero a empresas privadas a través de chanchullos formales e informales, en subcontratar a trabajadores en vez de contratarlos directamente o en organizar saraos donde los docentes se comportan como patéticos empresarios o como flor y nata de la oligarquía local, sólo con ese dinero habría más que suficiente para mantener los puestos de trabajo de todo el personal y para reducir sensiblemente las matrículas que pagan los estudiantes.

Para los más conscientes, no hace falta ni recordar que este rector Daniel Peña y su equipo ha sido adalid de la mercantilización de nuestra universidad, ha hecho todo lo posible por externalizar la mayor cantidad de servicios, para precarizar el empleo,  por desprestigiar la docencia de materias que no tengan que ver con sus ideales de competitividad y capitalismo salvaje. En definitiva, el rector Daniel Peña y su equipo de ridículos han hecho todo lo que han podido por vender nuestra universidad a los causantes de esta crisis.

¿Cómo es que las consecuencias predefinidas de ese modelo de venta de la universidad le sorprenden ahora? ¿Cómo puede ser que las secciones sindicales de CCOO y UGT en esta universidad le aplaudan el gesto? ¿Pero es que nos han tomado por tontos?

Ahora que el partido favorito de quienes gobiernan esta universidad, con sus puertas giratorias en ministerios y empresas públicas y privadas, se apunta al festín de la lucha contra los recortes, los lameculos de CCOO y UGT, los mismos que firmaron el Pensionazo, el aumento de la edad de jubilación y consintieron una Reforma Laboral criminal cuando aquellos otros gobernaban, les acompañan en sus “acciones de protesta”.


Menos mal que el movimiento de trabajadores y estudiantes hartos de politicuchos de mierda y sindicalistas vendidos es cada vez más grande y no se va a dejar tomar el pelo. Esta mañana la CNT ha querido aportar su granito de arena impidiendo que se celebrase este acto hipócrita. Aunque varios empleados de seguridad agredieron a nuestros compañeros a su llegada al patio central del campus de Getafe, rompiéndoles su megáfono, nuestras voces fueron más altas que las suyas y al final el rector y su comitiva de estómagos agradecidos se tuvieron que meter dentro del edificio de Rectorado sin acabar de leer su discurso. En muestra de su talante socialdemócrata, lo último que dijo el rector antes de meterse en el edificio escoltado por sus agresivos empleados de seguridad fue "sinvergüenza", dirigiéndose a nuestro compañero recientemente despedido.

Por dignidad, por una universidad autogestionada y libre de parásitos.

¡¡NO A LOS RECORTES, NO A LOS RECTORES!!

¡¡READMISIÓN COMPAÑEROS DESPEDIDOS!!


martes, 4 de diciembre de 2012

Daniel Peña, el próximo eres tú

Desde la Sección Sindical de CNT en la UC3M queremos informar a los trabajadores de la Universidad Carlos III de Madrid de la sentencia favorable que nuestra compañera Tania acaba de recibir en su conflicto contra la gerencia y el equipo rector de la UNED. Tania tendrá que ser readmitida de inmediato en su puesto de trabajo y a la UNED le va a salir cara su prepotencia y su intento de represión sindical.

http://cntuned.blogspot.com.es/2012/12/sentencia-favorable-en-el-juicio-de.html?showComment=1354635345027#c5103254288762890334

Ojalá el conflicto ganado por nuestra compañera contra quienes dirigen la UNED haga recapacitar al rector de la UC3M, Daniel Peña, y su equipo de gobierno, cuyo comportamiento hacia nuestra sección sindical y nuestros compañeros despedidos se parece bastante al del señor Juan A. Gimeno Ullastres, rector de la UNED y sobrino del antiguo ministro de Franco Alberto Ullastres.

También queremos animar a los trabajadores de la UC3M sometidos a acoso laboral y a la amenaza de los inminentes despidos a que tomen el ejemplo de Tania y se animen a luchar, como ella hizo, contra quienes a diario nos hostigan y precarizan nuestras vidas.

Salud a los que luchan

jueves, 22 de noviembre de 2012

Sin trabajo, no habrá paz

Los pasados días 14 y 15 de noviembre, la CNT realizó dos actos de boicot contra el equipo rector de la Universidad Carlos III de Madrid: uno en el Campus de Puerta de Toledo, coincidiendo con la jornada de paro general de 24 horas, y otro al día siguiente, durante la clausura del II Congreso de Cultura de Paz. Seguimos exigiendo la readmisión del delegado de nuestra sección sindical y de todos los trabajadores despedidos que estén dispuestos a luchar desde abajo y seriamente por defender sus puestos de trabajo.

Al igual que ocurrió el pasado 29-M, durante la jornada de paro general del 14 de noviembre la CNT decidió hacer acto de presencia en la Universidad Carlos III para denunciar la política de precariedad laboral y el abuso sistemático de los derechos de los trabajadores llevados a cabo por el equipo rector de esa institución académica. Esta vez el lugar elegido para instalar el piquete informativo fue el nuevo campus de Puerta de Toledo, símbolo del despilfarro y el afán ostentador del rector Daniel Peña y su equipo de sátrapas, a los que no les da vergüenza invertir millones de euros en unas instalaciones absurdas, al tiempo que despiden a trabajadores que, como nuestro compañero, han dedicado años de su vida a desempeñar tareas administrativas en esta universidad.

Un grupo de unos cuarenta militantes de CNT permaneció desde las 12 del mediodía informando sobre nuestro conflicto sindical a los viandantes, a varios trabajadores y a los pocos estudiantes que cursan alguno de los costosísimos másteres que se imparten en el antiguo Mercado de la Puerta de Toledo. El objetivo era señalizar en pleno centro de Madrid ese "campus centro comercial", prototipo del modelo de universidad mercantilizada en la que los distintos gobiernos centrales y autonómicos, a través de sus lacayos en los rectorados, han conseguido convertir nuestras universidades públicas. Un modelo de universidad donde la competición contra el prójimo se impone sobre el intercambio de conocimientos, y donde no importa pisotear los derechos de los trabajadores o excluir a los estudiantes con menos recursos a cambio de ascender unos peldaños en estúpidos ránkines internacionales.

En un momento durante la concentración a las puertas del Campus Madrid-Puerta de Toledo, dos empleados de seguridad que custodiaban el principal acceso al edificio de la UC3M atacaron con sus porras a un integrante del piquete de CNT. No tenemos certeza de ello, pero teniendo en cuenta el talante fascista que el rector Daniel Peña ha demostrado últimamente con nuestro sindicato, enviando incluso a la Policía Nacional a disolver piquetes nuestros, no nos extrañaría que hubiese trasladado órdenes a sus empleados de seguridad  de que utilizasen la fuerza contra cualquiera que afeara la imagen pública de su flamante "universidad-mall". También desconocemos si los empleados de seguridad, acostumbrados a pasar horas en sus garitas viendo películas de Chuck Norris o imágenes de policías apaleando impunemente a manifestantes, se pensaban que íbamos a quedarnos de brazos cruzados mientras agredían a un compañero nuestro. Lo único de lo que estamos seguros es de que,  desde el pasado 14 de noviembre, se lo pensarán dos veces antes de volver a sacar sus porras contra alguien que esté defendiendo los derechos de los trabajadores.



Un día después de la jornada de paro, el pasado día 15 de noviembre, el Sindicato de Enseñanza e Intervención Social de CNT volvió a hacerse presente en la Universidad Carlos III, demostrando que, para nosotros, la lucha por la dignidad de nuestro trabajo y la solidaridad con los compañeros en situación más vulnerable es un tarea diaria y constante, no una cuestión de un día de paro, manifestación y luego cañas. En el Edificio del Rectorado del Campus de Getafe se celebraba el acto de clausura de un evento académico de nombre hipócrita: II Congreso Cultura de Paz. El ex subsecretario de Educación y Ciencia del dictador Francisco Franco, don Federico Mayor Zaragoza, junto al alcalde de Getafe y ex director de la fundación fascista FAES, don Juan Soler, se preparaban para el consuetudianrio reparto de palmaditas en la espalda con la muy progresista y pluriapellidada vicerrectora de Igualdad de la UC3M, doña Pilar Azcárate Aguilar-Amat. El rector de la universidad, aunque estaba previsto en el programa, excusó finalmente su presencia en el festín de palmoteos, quizá porque el restaurante en donde la UNESCO y la UC3M convidaban a la cena de después no era del suficiente postín para su paladar excelente.

A las 8:15 p.m., y después de una hora de tediosa espera escuchando las barrabasadas eurocéntricas y racistas del señor Mayor Zaragoza, siete compañeros del sindicato de Enseñanza de CNT se subieron al estrado a reclamar la readmisión de los trabajadores despedidos. La vicerrectora, "ante la situación que se generó", declaró clausurado el congreso antes de tiempo, y nosotros nos fuimos de allí con la conciencia tranquila por haber boicoteado el memorable intercambio de flores que se avecinaba.



Entre los meses de febrero y octubre de 2012, la plantilla de la Universidad Carlos III de Madrid se ha visto reducida en más de trescientos trabajadores, la mayoría personal perteneciente al colectivo del PDI asociado. También han sido despedidos 17 trabajadores de administración y servicios con contratos temporales. El próximo mes de diciembre finalizan los contratos de varias decenas más de administrativos interinos, personal docente y trabajadores vinculados a proyectos de investigación. Sus contratos, que antes se renovaban por un año o dos, la última vez se han renovado por seis o tres meses, lo que hace temer que en diciembre muchos de ellos se quedarán en la puta calle. Frente a ese brutal recorte de plantilla, la acción más contundente que han ideado los sindicatos electoralistas de la UC3M (CCOO, UGT y CGT), a través de la llamada Plataforma Intersindical, ha sido una campaña de recogida de firmas para pedir al rector más transparencia en su gestión. Los liberados de esos sindicatos, junto a los que hacen méritos para trepar en las estructuras y llegar a serlo, siguen esmerándose en manipular las pocas asambleas de trabajadores que convocan, desvirtuando desde el estrado cualquier propuesta de reacción colectiva y contundente a este ERE encubierto que se está realizando en nuestra universidad. Además, desvían voluntariamente la atención hacia conceptos como los recortes de la Comunidad de Madrid o del Gobierno Central, en vez de centrar la acción contra quien tienen delante, un rector que, aparte de despedir y explotar a los trabajadores de la Universidad Carlos III, fue el único de los de la CRUMA que pidió expresamente a los sinvergüenzas del gobierno regional una subida de tasas lo más elevada posible en los títulos de grado, impidiendo así continuar sus estudios en nuestra universidad a un buen puñado de estudiantes que no han podido afrontar este curso los pagos de unas matrículas obscenas. Además, todos los que trabajamos dentro sabemos que la autonomía universitaria concede una gran flexibilidad a los equipos rectores a la hora de gestionar las políticas laborales de la universidad y que la Universidad se sigue gastando ingentes cantidades de dinero en mamarachadas, por lo que son ellos los principales responsables de cada uno de los despidos que se producen en nuestros centros de trabajo.

¿Por qué, entonces, los sindicatos CCOO y UGT en la UC3M se empeñan en desviar la atención de los trabajadores hacia el tema de "los recortes en educación" en vez de centrarse en luchar contra quienes explotan y despiden a sus compañeros delante de sus narices? ¿Por qué, a lo sumo, convocan un día una concentración con silbatos y cuchufletas en la puerta del rectorado, bajo el lema "contra los recortes", en vez de paralizar la universidad y exigir seriamente la readmisión de todos los trabajadores despedidos? ¿Por qué, encima, a quienes les afeamos su cobardía, nos acusan de desunir a los trabajadores, de ir contra la "unidad de acción" y cosas por el estilo? Desde la CNT hace muchos años que tenemos bien claros los motivos. Los liberados de los sindicatos de concertación, con la ayuda encomiable de sus afiliados disfrazados de "sectores críticos", no quieren perder sus privilegios como garantes de la paz social en nuestros centros de trabajo. Y si para ello tienen que decir adiós con la manita a compañeros de trabajo suyos despedidos o pactar peores condiciones laborales a escondidas con empresarios o directores de recursos humanos, pues lo harán. Porque en el momento en que los trabajadores se organicen contra quienes en su ámbito más cotidiano los exprimen y los despiden (en este caso el rector de la universidad y su equipo directivo) y vean que con la huelga, la acción directa y la unión entre iguales se consiguen los objetivos (la readmisión de los despedidos y una mayor estabilidad laboral), sus figuras de intermediarios, de negociantes, quedarán definitivamente obsoletas. Serán las asambleas de trabajadores las que soberanamente impondrán sus condiciones y todos estos señores de chaqueta de pana y chalet adosado perderán su fuente de ingresos y sus prebendas.

Por eso, desde esta pequeña aldea de galos que es nuestra sección sindical en la Universidad queremos hacer un nuevo llamamiento a los trabajadores de la Carlos III para que estén unidos, para que se organicen sin jefes ni gente que viva de hacer de representantes suyos y planten cara como se merece a esa caterva de descerebrados que dirigen nuestra universidad. Que no llegue el día en que tengamos que volver a casa con nuestro certificado de empresa en la mano, a explicarles a nuestros hijos que nos hemos ido de esta universidad pública sin haber luchado por lo que es suyo.

También al rector Daniel Peña Sánchez de Rivera y a todo su séquito de los mil apellidos le decimos una cosa bien clara: no vamos a detener este conflicto sindical hasta que los trabajadores despedidos afiliados a nuestro sindicato sean readmitidos en sus puestos de trabajo con un contrato estable y digno. Y que se palpe bien la ropa antes de poner a la calle a ningún trabajador más, porque todavía no ha visto ni un ápice de lo que en nuestro sindicato somos capaces de hacer para dejar en evidencia a un patrón como él.

Si sigue desatendiendo nuestras legítimas reivindicaciones y amenazándonos con denuncias, empleados de seguridad y policía, desde CNT entenderemos que quiere la guerra. Y si alguien quiere guerra con CNT, puede estar seguro de que la tendrá.




domingo, 14 de octubre de 2012

El conflicto sindical de CNT contra la Universidad en Radio Eco

A partir del minuto 21' de este programa de la radio comunitaria de Leganés, puedes escuchar la descripción del conflicto sindical del sindicato de Enseñanza e Intervención Social de CNT contra la Universidad Carlos III de Madrid.

http://ecoleganes.org/1071-484-la-camioneta-de-leganes.html

viernes, 5 de octubre de 2012

¿Quiénes son los violentos?

En la mañana de hoy, el Consejo de Dirección de la Universidad Carlos III de Madrid ha enviado un correo electrónico a todos los trabajadores y estudiantes en el que acusa a los integrantes de un piquete del Sindicato de Enseñanza e Intervención Social de CNT de agresiones contra el gerente y la jefa de recursos humanos y se amenaza explícitamente a nuestros compañeros de la Sección Sindical de CNT en la UC3M con acciones penales y disciplinarias.

En un nuevo atentado contra la Ley Orgánica de Libertad Sindical, el equipo rector de la Universidad Carlos III vuelve a mostrar el mismo talante mafioso que le ha venido caracterizando durante el desarrollo de este conflicto laboral. Ya no les basta con tratar a los trabajadores despedidos como mercancía, ninguneando sus legítimas reivindicaciones, sino que ahora se atreve a coaccionar a los estudiantes y empleados que se solidarizan con ellos, amenazándoles con denuncias penales y expedientes disciplinarios.

Desde esta sección, queremos reiterar que los únicos violentos que hay en esta universidad son ellos, los que despiden a los trabajadores y precarizan nuestras vidas, manteniéndonos en la incertidumbre de si el próximo mes, o el próximo año, todavía tendremos un salario con el que procurarnos nuestro sustento o cubrir las necesidades de nuestros hijos. Y que seguir por los pasillos y gritar "¡explotadores!" a los responsables de que algunos compañeros nuestros estén en la calle no es ningún acto agresivo o violento, sino un gesto de coherencia y dignidad de los trabajadores y estudiantes que hemos decidido decir "basta" a sus políticas de explotación laboral y de abuso sistemático de los pocos derechos laborales que todavía nos quedan.

No les quepa duda de que los servicios jurídicos de la CNT también pondrán sus correspondientes denuncias ante la Inspección de Trabajo y los Juzgados de lo Social por violación de la libertad sindical y de la autonomía universitaria y por coaccionar e intentar criminalizar a nuestros compañeros sindicados.

Pero en todo caso ésa no es nuestra lucha. Nuestra lucha consiste en organizarnos y detener las agresiones de esos energúmenos con traje y corbata.

Nos vemos en el próximo piquete.


COMUNICADO DEL CONSEJO DE DIRECCIÓN SOBRE LOS ACTOS VIOLENTOS CONTRA AUTORIDADES DE LA UNIVERSIDAD

El Consejo de Dirección de la Universidad Carlos III de Madrid condena los actos de violencia verbal y física que se produjeron el pasado martes, 2 de octubre, contra el Gerente de la Universidad y la directora del servicio de Recursos Humanos, en el campus de Leganés. Los hechos se produjeron después de que ambos hubieran recibido en su despacho a un trabajador, con contrato temporal para un proyecto de investigación, cuya relación laboral se ha extinguido por finalización de dicho proyecto.

Dicho trabajador y sus acompañantes, aparentemente ajenos a la universidad, ya boicotearon el acto de inauguración del curso académico. Sus comportamientos agresivos, sin precedentes en la historia de nuestra Universidad, son absolutamente inaceptables, por incompatibles con la libertad académica, con la condición de miembro de la comunidad universitaria o con cualquier aspiración de representatividad colectiva.

Y al considerar que las agresiones que han sufrido el Gerente y la directora del servicio de Recursos Humanos pueden ser constitutivas de delitos o faltas, tipificados en el Código Penal, el Consejo de Dirección ha estimado necesaria la presentación de la acción penal correspondiente, sin perjuicio de la exigencia de responsabilidades disciplinarias, en caso de que alguno de los autores fuera miembro de la comunidad universitaria.

martes, 2 de octubre de 2012

El rector de la UC3M emplea a la Policía Nacional para disolver un piquete sindical en el campus de Leganés

Violando la autonomía universitaria, en la mañana del martes dos de octubre de 2012 una decena de agentes de la Policía Nacional y cuatro de la Policía Municipal irrumpieron en el Edificio Padre Soler para disolver un piquete de la CNT que denunciaba el reciente despido de un compañero del Sindicato de Enseñanza e Intervención Social.


El rector de la Universidad Carlos III de Madrid, Daniel Peña, y su equipo de gobierno, hoy han dado una buena muestra de su buen "talante" y espíritu de diálogo. Para resolver un conflicto sindical por despido y quitarse de en medio a un grupo de trabajadores y estudiantes que señalizaban en público al gerente y la jefa de Recursos Humanos de esta institución pública, ha decidido llamar a la Policía Nacional que, con coacciones, ha obligado a los miembros del piquete a abandonar el edificio y ha amenazado a varios compañeros con llevárselos detenidos si no borraban los vídeos que documentaban la escena. Todo ello en los pasillos del edificio Padre Soler del campus universitario de Leganés, que alberga numerosas aulas y oficinas de administración y servicios.

A primera hora de la mañana de hoy día 2 de octubre de 2012, un piquete de trabajadores y estudiantes de la Confederación Nacional del Trabajo, apoyados por varios integrantes de la Asamblea Popular de Lavapiés (15-M), de la que el trabajador despedido es miembro, se concentró a las puertas del campus universitario de la Universidad Carlos III en Leganés. Mientras, en uno de los despachos, el compañero recientemente despedido celebraba una reunión con el gerente de dicha Universidad, Juan Manuel Moreno, y la directora de Recursos Humanos, Carmen Martín-Romo. Esta cita, para tratar su readmisión, había sido obtenida la semana pasada en una acción simbólica de ocupación del despacho del rector, después de que éste hubiera incumplido en dos ocasiones el compromiso que había manifestado el día de la inauguración del curso académico (v. vídeo aquí). Para conseguir que los responsables de los despidos en la Universidad dieran la cara y se reunieran con el trabajador afectado, cinco compañeros del sindicato tuvieron que sentarse a esperar durante más de una hora a la puerta de su despacho el pasado día 26 de septiembre hasta que por fin se les concedió la prometida reunión con el gerente.

Esa reunión estaba fijada para hoy martes a las diez de la mañana en una oficina del campus de Leganés. Allí acudieron el gerente y la directora del departamento de Recursos Humanos, que no aceptaron establecer ningún tipo de negociación y reiteraron su decisión de no readmitir al compañero, a pesar de que los contratos con los que había estado trabajando estaban en fraude de ley, de que no se le había notificado su despido y, lo más importante de todo, de que llevase cuatro años encadenando contratos temporales. Allí mismo volvieron a contarle al trabajador que una finalización de contrato no era un despido, y que lo sentían mucho, pero que todo se debía a la situación económica de España. Cuando el trabajador les comunicó que, ante su negativa a readmitirle, el conflicto sindical continuaría, el gerente le avisó de que la Universidad tomaría "medidas" contra los piquetes y acciones públicas de la CNT.

Poco tardaron los compañeros del sindicato en comprobar de qué tipo de "medidas" hablaban el señor gerente y la jefa de los explotadores, y hasta dónde llega el miedo que tienen estos señores a que nuestro conflicto laboral se extienda entre los trabajadores precarios de la Universidad Carlos III, que son mayoría.

A su salida de la reunión, los miembros del piquete siguieron a Moreno y Martín-Romo por los pasillos pidiéndole explicaciones de su decisión de no reincorporar a su puesto de trabajo a su compañero, al tiempo que informaban del conflicto a los trabajadores y estudiantes que se encontraban en el edificio. No les debió gustar nada a los susodichos que a las puertas de las aulas de esta universidad tan "excelente", un grupo de trabajadores y estudiantes solidarios les señalase con sus voces y sus dedos como responsables de la precariedad laboral, la subida de las tasas y la invasión de las empresas de rapiña en esta Universidad pública. A la carrera se encerraron en una sala, rodeados de unos cuantos empleados de seguridad, y llamaron a la Policía para que disolviese a quienes les estaban avergonzando en público. En pocos minutos, hasta diez policías nacionales y cuatro municipales entraron en el edificio y obligaron a los manifestantes a marcharse. Además, identificaron de forma intimidatoria al trabajador despedido y obligaron a borrar sus vídeos y fotos a los compañeros que habían documentado la escena con sus cámaras y teléfonos móviles, bajo la amenaza de que, si no lo hacían, se los llevarían detenidos.

Desde esta Sección Sindical queremos denunciar el paso adelante dado por el equipo rector de la Universidad Carlos III en su política de represión sindical e intimidación ante cualquier protesta que los deje en evidencia. Queremos recordar que la autonomía universitaria y la libertad sindical son dos principios fundamentales de ese sistema supuestamente democrático con el que a ellos se les llena la boca en sus actos públicos y sus homenajes a celebridades. Una universidad donde la policía campa a sus anchas y donde a los trabajadores sindicados se les impide expresarse es el más claro síntoma de una dictadura a la que cada vez le duelen menos prendas en manifestarse.

También queremos reiterar nuestro ánimos a los trabajadores de la Universidad Carlos III, especialmente a los interinos cuyos contratos "finalizan" el próximo mes de diciembre, para que se autoorganicen en asambleas independientes y para que, pasando de las burocracias sindicales que no van a hacer nada por ellos cuando estén en la calle, planten cara cuanto antes a esta colección de desvergonzados, como el rector Daniel Peña y sus acólitos, que se han pensado que nuestras vidas y las de nuestras familias son meros trámites en su carrera por escalar peldaños en no sé que ránkines y no sé qué competencias internacionales.

Nosotros, desde este sindicato pequeño que se llama CNT, que no recibe subvenciones ni tiene liberados, seguiremos nuestra lucha por la readmisión de nuestro compañero. Y lo haremos de la mejor manera que sabemos: con la acción directa, la solidaridad y sin ningún miedo.

Porque pensamos que la lucha de nuestro compañero Javier por recuperar su puesto de trabajo es la de todos:

¡Readmisión compañero despedido!